miércoles, 24 de abril de 2013


“El rol del profesor está cambiando y su papel es convertir alumnos pasivos en alumnos activos” Robert J. Swartz

Robert J. Swartz es profesor y director del “National Center of Teaching Thinking”, una  organización sin ánimo de lucro que trata de acabar con la educación actual mejorándola mediante la introducción del pensamiento crítico y creativo. Para ello, ofrece asesoramiento, materiales y formación.  Actualmente, este proyecto se ha puesto en marcha en España, específicamente en el colegio Lope de Vega de Benidorm.

Según este profesor, tanto el pensamiento crítico como creativo son habilidades que se pueden desarrollar con una misma técnica: enseñando estrategias para pensar preguntas importantes. El pensamiento crítico se basa en descifrar y valorar la importancia de las ideas que se tienen, e identificar si son viables o no. Para tener un pensamiento creativo, se tienen que desarrollar ideas originales diferentes al resto.

El currículo en España es prácticamente igual al resto de países, el fallo se encuentra en la forma de impartir la enseñanza. Hay que convertir los alumnos pasivos en alumnos activos, dejar de lado el método tradicional de memorización ya que los educandos al salir de los exámenes olvidan lo que han estudiado anteriormente. Favoreciendo el desarrollo del pensamiento los estudiantes piensan sobre lo que han aprendido haciéndose preguntas continuamente.

Con la aparición de la tecnología los libros no son el único vehículo de aprendizaje, por lo que los profesores deben ayudar a descifrar cuál es la mejor información y dónde encontrarla. El docente no ha de ser el centro de la clase, aportando sólo él la información sino que los alumnos deben trabajar en pequeños grupos y participar de forma activa.




A mi parecer, el proyecto que está llevando a cabo el profesor Robert Swartz es una idea brillante, puesto que la educación necesita un impulso para dar el cambio.
            España, a pesar de tener el mismo currículo que otros países, por desgracia, se sitúa al final de la cola. Algo falla, y es precisamente la forma de impartirlo. Debemos formar correctamente a los niños  ya que son la futura generación que levantará a este Estado, y para ello, es necesario que calibren ideas y den soluciones factibles.

Me ha encantado la frase “Todos los profesores pueden crecer y aprender”.
Nunca es tarde para aquellos docentes acostumbrados rutinariamente a impartir la misma enseñanza desde hace años. Debemos innovar, pensando en aquello que puede beneficiar a nuestro alumnado, y mediante constancia conseguiremos el desarrollo íntegro de éstos. Es preciso contemplar en las aulas profesores adaptados a la educación del siglo XXI.