Chimamanda Adichie, el peligro de una sola historia
Cuando Chimamanda Adichie era pequeña
vivía en Nigeria y escribía cuentos que
reflejaban a la sociedad occidental,
como las historias que leía en los libros. Los personajes eran blancos, con
ojos azules, jugaban en la nieve, comían manzanas, hablaban sobre el clima y
bebían cerveza de jengibre. Esto demuestra lo influenciables y vulnerables que
somos, especialmente en nuestra infancia. Estaba convencida de que los libros
debían tener extranjeros, y
narraban cosas con las que no podía
identificarse.
Todo cambió cuando descubrió los
libros africanos y su percepción de la literatura dio un giro, comenzó a
escribir sobre cosas que reconocía. Se dio cuenta de que personas como ella
también podían existir en dicha literatura. Su
descubrimiento le salvó de conocer una sola historia.
Ella pertenecía a una clase social
media, y tenían personal domestico de pueblos cercanos. Su madre le contaba que
la familia de Fide (sirviente) era muy pobre, por lo que le regalaban comida y
ropa vieja. Ella sentía gran lástima por su familia.
Un día fueron a visitarlos, y la
madre de Fide les mostró una cesta con rafia teñida que había hecho su hermano,
la niña se quedó sorprendida cuando comprobó
que eran capaces de hacer algo. Simplemente sabía que eran muy pobres, y
era imposible verlos de otra manera.
Cuando fue a la universidad en
Estados Unidos, su compañera de cuarto curso le preguntó donde había aprendido
a hablar inglés tan bien, se quedó
sorprendida cuando dijo que en Nigeria el idioma oficial es el inglés. También
le preguntó si podía escuchar su música tribal, y nuevamente se impactó cuando
le dijo que escuchaba a Mariah Carey. Se pensaba que ni siquiera sabía enchufar
una estufa. Comprobó que esta chica
sentía lástima hacia ella incluso antes de conocerla, su compañera conocía una
única historia de África, una historia de catástrofe.
Le molesta cuando se refieren a
África como un país. Una vez escuchó un anuncio en el cual ofrecían trabajos de
caridad en “India, África y otros países”. Tras vivir unos años en EEUU
comprendió la reacción de su compañera, ya que la imagen que tienen de un
africano es que espera ser salvado por un extranjero blanco y gentil. Ella veía
a los africanos de la misma forma que cuando era niña veía a la familia de
Fide.
Chimamanda piensa que esta historia única de
África procede de la literatura occidental. Tras escribir una novela, un profesor le dijo
que esta no era “auténticamente africana”. Ella reconocía que había fallado en
algunas partes, pero no imaginaba que había fracasado en lograr algo llamado
“autenticidad africana”. El docente decía que sus personajes se parecían
demasiado a él: un hombre educado de clase media que conduce vehículos y que no muere de
hambre.
Ella dirige talleres de escritura en
Lagos cada verano, y es impresionante ver cuanta gente quiere escribir. Su
editor nigeriano y ella crearon un fondo sin fines de lucro, llamado “Fondo
Farafina”, con el fin de construir bibliotecas,
reconstruir las existentes,
proveer de libros a las escuelas estatales que no tienen recursos,
organizar talleres de lectura y de escritura para aquellos que deseen contar
historias.
Las historias son importantes, se han
usado para despojar y calumniar pero también pueden dar poder y humanizar. Las
historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo pero también pueden reparar
esa dignidad rota.
Desde mi punto de vista, debemos
eliminar los prejuicios y no creernos al 100% aquellas historias que nos
cuentan, porque no siempre desvelan la realidad sino una parte de ella. África
es un continente en el cual reina la pobreza, pero no todo el mundo vive en
estas condiciones. También hay que destacar que no por ser más pobre se es más infeliz e incapaz de realizar determinadas
funciones. Los países “desarrollados”, si se les puede llamar así, ahondan en
las diferencias entre personas que proceden de este continente, considerándolos
indirectamente seres inferiores al presentar lástima hacia ellos.
Y como ha dicho Chimamanda en el
video: “Cuando rechazamos la historia única, cuando nos damos cuenta de que
nunca hay una sola historia sobre ningún lugar, recuperamos la suerte del paraíso.”

No hay comentarios:
Publicar un comentario