jueves, 23 de mayo de 2013


Chimamanda Adichie, el peligro de una sola historia

Cuando Chimamanda Adichie era pequeña vivía en Nigeria y  escribía cuentos que reflejaban a la  sociedad occidental, como las historias que leía en los libros. Los personajes eran blancos, con ojos azules, jugaban en la nieve, comían manzanas, hablaban sobre el clima y bebían cerveza de jengibre. Esto demuestra lo influenciables y vulnerables que somos, especialmente en nuestra infancia. Estaba convencida de que los libros debían tener extranjeros,  y narraban  cosas con las que no podía identificarse.

Todo cambió cuando descubrió los libros africanos y su percepción de la literatura dio un giro, comenzó a escribir sobre cosas que reconocía. Se dio cuenta de que personas como ella también podían existir en dicha literatura.   Su descubrimiento le salvó de conocer una sola historia.

Ella pertenecía a una clase social media, y tenían personal domestico de pueblos cercanos. Su madre le contaba que la familia de Fide (sirviente) era muy pobre, por lo que le regalaban comida y ropa vieja. Ella sentía gran lástima por su familia.

Un día fueron a visitarlos, y la madre de Fide les mostró una cesta con rafia teñida que había hecho su hermano, la niña se quedó sorprendida cuando comprobó  que eran capaces de hacer algo. Simplemente sabía que eran muy pobres, y era imposible verlos de otra manera.

Cuando fue a la universidad en Estados Unidos, su compañera de cuarto curso le preguntó donde había aprendido a hablar inglés tan bien,  se quedó sorprendida cuando dijo que en Nigeria el idioma oficial es el inglés. También le preguntó si podía escuchar su música tribal, y nuevamente se impactó cuando le dijo que escuchaba a Mariah Carey. Se pensaba que ni siquiera sabía enchufar una estufa.  Comprobó que esta chica sentía lástima hacia ella incluso antes de conocerla, su compañera conocía una única historia de África, una historia de catástrofe.

Le molesta cuando se refieren a África como un país. Una vez escuchó un anuncio en el cual ofrecían trabajos de caridad en “India, África y otros países”. Tras vivir unos años en EEUU comprendió la reacción de su compañera, ya que la imagen que tienen de un africano es que espera ser salvado por un extranjero blanco y gentil. Ella veía a los africanos de la misma forma que cuando era niña veía a la familia de Fide.
 Chimamanda piensa que esta historia única de África procede de la literatura occidental.  Tras escribir una novela, un profesor le dijo que esta no era “auténticamente africana”. Ella reconocía que había fallado en algunas partes, pero no imaginaba que había fracasado en lograr algo llamado “autenticidad africana”. El docente decía que sus personajes se parecían demasiado a él: un hombre educado de clase media  que conduce vehículos y que no muere de hambre.

Ella dirige talleres de escritura en Lagos cada verano, y es impresionante ver cuanta gente quiere escribir. Su editor nigeriano y ella crearon un fondo sin fines de lucro, llamado “Fondo Farafina”, con el fin de construir bibliotecas,  reconstruir las existentes,  proveer de libros a las escuelas estatales que no tienen recursos, organizar talleres de lectura y de escritura para aquellos que deseen contar historias.
Las historias son importantes, se han usado para despojar y calumniar pero también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo pero también pueden reparar esa dignidad rota.

Desde mi punto de vista, debemos eliminar los prejuicios y no creernos al 100% aquellas historias que nos cuentan, porque no siempre desvelan la realidad sino una parte de ella. África es un continente en el cual reina la pobreza, pero no todo el mundo vive en estas condiciones. También hay que destacar que no por ser más pobre se es  más infeliz e incapaz de realizar determinadas funciones. Los países “desarrollados”, si se les puede llamar así, ahondan en las diferencias entre personas que proceden de este continente, considerándolos indirectamente seres inferiores al presentar lástima hacia ellos.

Y como ha dicho Chimamanda en el video: “Cuando rechazamos la historia única, cuando nos damos cuenta de que nunca hay una sola historia sobre ningún lugar, recuperamos la  suerte del paraíso.”




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