sábado, 11 de mayo de 2013


Pistas para un modelo de vida sostenible

Nadie pone en duda que atravesamos una profunda crisis, pero no solo económica sino también ambiental, social, cultural, de derechos políticos, etc. Nuestro sistema se rige por un modelo capitalista el cual se encarga de promover el máximo beneficio mediante la distribución de recursos y generación de bienes y servicios.
Pero este modelo  de vida tiene los días contados. Debemos centrarnos en los trabajos de cuidados, que se encargan de la reproducción social, y tratan de a satisfacer las necesidades humanas y mejorar la vida de las personas. Se llevan  a cabo para proseguir, reparar, y mantenernos con la ilusión de vivir en este mundo lo mejor posible: alimentarnos bien, estar junto a la gente que apreciamos, consumir con responsabilidad, cuidar el contexto cercano y lejano…

En todas las culturas las mujeres se han encargado de realizar este tipo de labores, aunque eso no se aprecia, o bien por ser mujeres o por no cobrar por ello.  En los países industrializados, la sociedad no responde a los hogares y por ello contratan a personas inmigrantes para que realicen este tipo de trabajo.
El sistema económico está sostenido por la naturaleza. Las personas tenemos la sensación de que los recursos son infinitos  y nunca se van a agotar, pero no es así. Debido al cambio climático hemos gastado la mitad de reservas, cada vez habrá menos cantidad en circulación, será más difícil de conseguir y por supuesto, su adquisición será a un precio más elevado. Los países desarrollados tienen una gran deuda ecológica con los países empobrecidos debido a esta extracción de recursos que se originó durante el colonialismo. 

Para que los cuidados cobren mayor importancia: el Estado debe reactivar la economía mediante la construcción de dichos cuidados y condiciones laborales; las empresas tienen que  flexibilizar los horarios, crear guarderías y crear un fondo de garantías (jubilación y desempleo); los hombres deben que involucrarse haciendo estas tareas como propias.
Hay que apostar por el decrecimiento de aquellas sociedades  que han ido demasiado deprisa, adaptando el consumo de recursos con  la naturaleza. Para ello tendíamos que decrecer en los niveles de producción y consumo, en la velocidad de vida, en las distancias que recorremos y recorren los productos, en las agrupaciones sociales y en las horas de trabajo poco productivas.
Para que esto sea posible, todos debemos actuar tomando el control de nuestro tiempo, aprendiendo a vivir con menos, buscando el sentido de la vida, valorando otras culturas, repartiendo las tareas de cuidados entre hombres y mujeres, y responsabilizándonos con nuestros actos logrando el cuidado mutuo.

La solución es: Poner la vida en el centro. Cambiar el modelo capitalista por un modelo de vida sostenible para un bienestar colectivo, cuidando y respetando a nuestra madre naturaleza que tantos recursos nos ha aportado. Utilizar energías renovables, aprender a vivir con lo justo y necesario, apostar por el decrecimiento,  llevar a cabo el trabajo de cuidados y seguir las recomendaciones citadas anteriormente.


¡Entre todos podemos construir un mundo mejor!


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