El currículum
oculto antiecológico en los libros de texto
Debido a la raza humana el planeta está cambiando:
aire contaminado, material radioactivo sin control, cambio climático, pérdida
de biodiversidad, gran cantidad de energía perjudicial, alimentos químicos… Pero la sociedad no es
consciente de ello.
El poco tiempo que se pasa en entornos naturales
hace que la mente piense en lugares artificiales. La gente observa durante
horas la televisión, olvidando que todavía existe el aire, la tierra, el agua… La
revisión de los libros de texto desde el punto de vista sostenible pretende
alertar sobre el modo en el que se está mirando el mundo y sobre la necesidad de cambiar la manera de
entenderlo.
El planeta tierra está amenazado a costa de un
modelo de producción, los libros dan la visión del sistema productivo que
ahondará aun más la insostenibilidad ya que no se habla sobre la crisis
ecológica general.
Cuando se mencionan los problemas ecológicos (casi nunca en su magnitud) se los separa de
las causas que los producen y se proponen medidas casi irrelevantes. Los libros
dicen que usemos la tecnología sin contar los impactos que esta conlleva.
Se desprecia a las culturas con prácticas
sostenibles, existiendo un rechazo hacia
la vida rural y tachando la agricultura de atrasada. No se enseñan actividades
para que la vida continúe (reproducción), y por el contrario, se utilizan
recursos materiales por encima de su capacidad de regeneración.
Se plantean soluciones individuales e
insignificantes, nunca en contra del sistema y de la lógica productiva. Hay que centrarnos en la crisis ecológica y ver
quien la produce realmente, denunciar la evolución que distorsiona el progreso
de la vida como hace una buena parte de la información económica
convencional. Debe haber una diferencia entre los conceptos
y enseñar la realidad, como presentar lo negativo de la tecnología, cuales son
buenas y malas para la sostenibilidad.
Se debe dar la vuelta a las categorías de
“adelantado” y “atrasado”. Conviene desplazar la visión economicista de la vida
y de la historia por otra visión centrada en la riqueza ecológica. Hay que ser
consciente del proceso de la vida tanto humana como de los demás seres vivos.
No solo hay que cambiar la mente, es necesaria una
educación y una cultura de la sostenibilidad que impregne la realidad. Vivir en
paz y en equilibrio con el planeta, aprender alternativas para la
sostenibilidad. La educación por la sostenibilidad es dar a conocer y
responsabilizar a las personas. Esto no es posible sin un colectivo que
incremente su poder para defender la vida y menos abusos territoriales.
Hay que reconstruir formas de bajo recurso
energético, y no emitir residuos e impactos para la naturaleza. Dar la vuelta a
lo que se conoce ahora como bueno, y aprender a vivir mejor con menos hasta
reducir la huella ecológica a una magnitud que pueda ser compatible con el
desarrollo de la vida.
Cuidemos a nuestra madre Tierra.
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